Cantabria se caracteriza por poseer numerosas cuevas prehistóricas de un valor artístico, histórico y geológico enorme: El Soplao, Cullalvera, El Castillo y Altamira son el máximo exponente de este patrimonio.
Abiertas gracias a la acción insistente de las aguas subterráneas sobre la roca caliza, fueron hogar y santuario de las personas que poblaban las montañas del cantábrico hace miles de años. Ellas dejaron su huella en forma de arte rupestre y mobiliar, permitiendo a la gente del presente intuir su pasado.
Cuevas El Soplao
Los más de 30 kilómetros de galerías que componen la Cueva del Soplao constituyen un excepcional patrimonio de arqueología minera, así como de interés geológico. Las sensacionales formaciones que la cavidad alberga en su interior dan lugar a todo un juego de claroscuros, sensaciones, olores y colores.
En El Soplao destacan especialmente los elementos con formas helíctitas, que crecen componiendo todo tipo de círculos, espirales, tirabuzones, etc. Ya en las zonas de turismo–aventura y espeleología se encuentran superficies cubiertas por las conocidas como perlas de las cavernas, formaciones semejantes a las perlas que elaboran las ostras. Y, por supuesto, no se puede ignorar el “Falso Suelo”, una zona considerada la “Capilla Sixtina” del mundo subterráneo.


Cueva Cullalvera
La Cueva de Cullalvera forma parte de un complejo kárstico, que se desarrolla a lo largo de unos 12 kilómetros durante los cuales la acción erosiva del agua sobre la roca caliza, con ayuda del tiempo, han culminado con la génesis de una cueva excepcional.
Cullalvera es una cavidad de grandes dimensiones con una espectacular boca de entrada y sorprendentes accesos. Contiene dos tipos de restos prehistóricos: manifestaciones de arte rupestre y un pequeño testigo del yacimiento, ambos del Paleolítico.
La cueva está situada en el municipio de Ramales de la Victoria en un entorno que se constituye como un espacio mágico. En él, la colosal boca de entrada emerge de un frondoso encinar de gran valor ecológico para introducir al visitante en la profundidad de la roca.



Cueva El Castillo
Ubicada en el Monte Castillo, en Puente Viesgo, la cueva de El Castillo contiene la secuencia de estratos geológicos más completa de Cantabria, con niveles del Paleolítico Inferior, Medio, Superior, Epipaleolítico, Prehistoria Reciente y Edad Media. Esta secuencia fue muy importante a principios del siglo XX, ya que sirvió para definir la evolución cronológico-cultural del Paleolítico de Europa Occidental.
Además, de esta cueva descubierta en 1903 se han obtenido abundantes muestras de arte mobiliar, especialmente magdalenienses, entre las que destacan los famosos omóplatos de ciervos con grabados estriados naturalistas. Sus paredes dan cobijo a una rica y variada colección de pinturas rupestres, la segunda más grande de la Cornisa Cantábrica.



Cueva Altamira
El descubrimiento de las pinturas de la Cueva de Altamira en 1879 por D. Marcelino Sanz de Sautuola significó el descubrimiento del arte rupestre paleolítico, y de su manifestación más espectacular. Sin lugar a dudas la Cueva de Altamira es un hito cultural de la Historia de la Humanidad.
Bisontes, caballos, ciervos, manos y misteriosos signos, pintados y grabados, son la expresión de los habitantes de la Cueva hace 15.000 años durante el Paleolítico Superior. La Cueva de Altamira es Patrimonio de la Humanidad desde 1985.
La alteración de las condiciones naturales de la propia cueva es el mayor riesgo que corre el arte rupestre, y ese fue precisamente el peligro generado por la afluencia masiva de visitantes a Altamira en los años 60 y 70. Por ello, tras su cierre y reapertura en 1982 se está efectuando un control riguroso del número de personas que entra en la Cueva de Altamira para garantizar el mantenimiento de las condiciones ambientales que la han preservado durante miles de años.


Información obtenida de www.cuevasdecantabria.es




