Si quieren pasar un día agradable disfrutando de las maravillas que nos ofrece la naturaleza les recomiendo esta excursión, que consiste en visitar una ermita rupestre en Cadalso, admirar la colegiata de San Martín de Elines y quedarse fascinado con la cascada y el pueblo de Orbaneja del Castillo.

Cómo llegar

Deben coger la autovía dirección Reinosa, una vez  pasen Reinosa deben continuar todo recto hasta la salida 122 que indica Polientes. Cuando pasen el pueblo de Polientes verán que se encuentran en la CA272 y luego pasa a llamarse CA274,  llegarán a una rotonda donde les indica en la primera salida ermita rupestre de Cadalso., deben tomar esa salida.

Para llegar a la colegiata de San Martín de Elines deben continuar la carretera todo recto y verán una indicación a mano derecha que les anuncia la colegiata.

De la colegiata al pueblo de Orbaneja del Castillo deben continuar por la misma carretera por la que fueron a la colegiata y ya se encontrarán con la cascada a mano izquierda.

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IGLESIA RUPESTRE DE CADALSO

La iglesia rupestre de Cadalso, en el término municipal de Valderredible (Cantabria, España), fue declarada Bien de Interés Cultural el 29 de junio del año 1983. Se encuentra en la localidad de Cadalso, al borde mismo de la carretera que va desde Polientes, capital municipal, hacia Escalada (Burgos), a menos de un kilómetro de Ruerrero y ya cerca de San Martín de Elines.

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Datación

Se trata de una iglesia rupestre, esto es, directamente tallada en la roca arenisca, lo que supone aprovechar la geología del valle del Ebro para realizar construcciones religiosas. La cronología de este tipo de manifestaciones rupestres del sur de Cantabria es controvertida, señalándose algún momento de la Alta Edad Media.

Algunos autores abogan por el origen de estos templos prerrománicos en época visigótica por inscripciones aparecidas en otras iglesias, con una cronología anterior al año 711 en que se inicia la conquista árabe. En el caso de la iglesia rupestre de la Virgen del Carmen se mantiene un amplio marco cronológico: entre el siglo VII y el X.

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Descripción

Es una iglesia de tamaño pequeño. Tiene una sola nave de planta rectangular, cubierta por bóveda de cañón y rematada en ábside cuadrangular más estrecho y alto que la nave. Tiene arco triunfal de medio punto. En la fachada de la nave hay un vano abocinado que actualmente está cegado, probablemente la única apertura que existió en origen.

Pueden observarse en la fachada huellas de repiqueteado, que quizá sean de un antiguo porche, hoy desaparecido.

En un lado se alza una espadaña. Se encuentra muy restaurada y con añadidos posteriores, como la mesa del altar, la espadaña que se alza en un lado y, muy probablemente, las dos ventanas de la cabecera, una redonda y otra rectangular que tiene por encima un grabado en forma de arco.

En el exterior de la iglesia, como ocurre en otras manifestaciones rupestres de Valderredible, hay dos tumbas altomedievales excavadas en la roca. Una de ellas es rectangular y la otra antropomorfa, esto es, con una cabecera en forma de herradura.

SAN MARTÍN DE ELINES

San Martín de Elines, es un pueblo de Cantabria que pertenece al municipio de Valderredible, en Campoo. a 685 msnm. La población, en 2007 (INE), era de 64 habitantes, siendo el pueblo visitado especialmente por su colegiata románica.

Está dividido en tres barrios: Barrio de Abajo o Cascajar, Barrio de Arriba y Cabrerizas.

Colegiata de San Martín de Elines

Es una de las cuatro colegiatas construidas en estilo románico en Cantabria, junto a Santillana, Castañeda, y Cervatos, y también uno de los edificios más señeros de esta época en la región. Sus valores arquitectónicos, escultóricos y pictóricos hacen suponer que se trata de un monasterio poderoso en su tiempo, que en el siglo XVI ya colegiata, fue absorbida por la más poderosa de San Miguel de Aguilar de Campóo.

La Colegiata de San Martín de Elines, que fue declarada bien de interés cultural en 1931, está situada en el Barrio de Arriba. Se cree que la colegiata se construyó inicialmente como monasterio, pues ya funcionaba como tal en el Siglo X, pasó posteriormente a ser colegiata, y finalmente parroquia.

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La Colegiata de San Martín de Elines (situada en San Martín de Elines) es la iglesia más destacada de Valderredible, por su tamaño, monumentalidad y belleza durante la Edad Media monasterio principal del valle. Es Bien de Interés Cultural con categoría de monumento, según declaración de fecha 4 de junio de 1931.

Sin embargo, poco se ha conservado de su documentación, aunque en él se escribió el libro “Miseria de Ome” uno de los pocos conservados de la Cuaderna Via. Ya en el siglo X debió de tener importancia, puesto que en el actual cementerio hay unos arcos mozárabes y unas ventanas en el muro septentrional del claustro de esta época. Esta fábrica mozárabe parece se arruinó definitivamente en 1102 y debió de ser en esta fecha cuando se comenzó la iglesia románica actual, una de las primeras de Cantabria, aunque el claustro parece ser muy posterior, del siglo XVI.

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En este claustro hay una importante colección de sarcófagos, algunos bellamente decorados. Hay uno muy llamativo por la riqueza de sus relieves, ya góticos, del siglo XIII. En el lomo de su tapa aparece una larga espada e inscripción del año 1231. Aparece la concha del peregrino a Santiago, lo que hace pensar que pudiera tratarse de algún infante o noble que de camino a Compostela pasó por el monasterio, dónde encontró la muerte.

Al exterior es destacable el ábside y, en general, la secuencia de canecillos de las cornisas. Hay en el muro derecho de este ábside el único resto de pintura románica de Cantabria con la representación de dos apóstoles.

ORBANEJA DEL CASTILLO

Situación:

Esta localidad es una de las más bellas de la provincia burgalesa. Colgada en una serie de
terrazas de toba en la margen izquierda del angosto Cañón del Ebro, se combinan en ella la vista de
espectaculares parajes naturales y el sabor popular de sus construcciones. Por ello, su principal
orientación actual es la turística, contando con diferentes alojamientos y casas rurales donde poder
hospedarse para disfrutar de este magnífico lugar.

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Fiestas:

Las fiestas de agosto son fundamentalmente, junto con todas las del verano, las que presentana características más similares. Se organizan en función de la gente que en verano se desplaza a los pueblos que ven así como su población aumenta considerablemente. Muchas de ellas se denominan genéricamnte de verano, del veraneante o de agosto, si bien es cierto que existen muchas de carácter tradicional y muy arraigadas en las zonas rurales (ej Asunción de nuestra Señora o Virgen de Agosto). Suelen durar entre 3 o cuatro días en los que se incluye el fin de semana y algun día laborable en el que es frecuente celebrar la misa de difuntos y comida sólo para los del pueblo. Este tipo de fiestas, aunque pueden estar amenizadas por dulzaineros o incluso por orquestas, suelen estar basadas en las comidas comunitarias, y algún acto religiosos sencillo.

Turismo:

El pueblo se recorre pronto, y durante el invierno viven en él muy pocas personas. En ningún
momento el visitante puede abstraerse del ruido que provoca la cascada que nace en el mismo centro
de la localidad, y que es protagonista indiscutible de la estructura urbana. Sus cristalinas aguas
brotan en la base de la Cueva del Agua, caverna que se abre en el cantil rocoso que preside el
pueblo, y que lo divide en dos partes: Villa y Puebla, condicionando por completo la vida de sus
gentes. Por esta cueva, que forma parte del interesante complejo kárstico de Orbaneja, tienen su
salida natural las aguas subterráneas provenientes de un enorme acuífero situado en el subsuelo del
páramo de Bricia. El caudal de esta surgencia, de carácter permanente a lo largo del año, aumenta
considerablemente en época de fuertes lluvias y deshielo, de tal manera que el recorrido de las aguas
saltando desde los distintos niveles de terraza de toba, formados y recrecidos gracias a ellas, es un
espectáculo único e indescriptible, sobre todo en primavera. En la actualidad, la cueva se visita con
un guía y se puede caminar un buen trecho dentro de la misma. A pesar de que no lleva agua, se
puede escuchar cómo el ruido del agua cercana retumba en las paredes. Antiguamente este caudal
sirvió para mover las piedras de unos cinco molinos harineros distribuidos a la vera de la cueva, de
los que todavía hoy se conservan restos. Sus aguas se precipitan unos 20 metros hacia el Ebro
deshaciéndose en espuma sobre una poza de aguas cristalinas.
En este singular paraje se encuentra uno de los conjuntos de arquitectura popular mejor
conservados y con mayor encanto de toda Castilla y León. Las casas son de evidente traza
montañesa, como no podía ser de otro modo dada la proximidad geográfica de Cantabria. Las casas
no son de mucha altura, pero su aspecto exterior se estiliza con las elegantes solanas de madera que
se asoman a las viejas y estrechas calles del pueblo. Tan apiñadas están las casas, que parece que
los balcones estuvieran suspendidos en el aire. El pueblo, en permanente cuesta, se ha edificado
sobre unas cuantas terrazas estrechas de piedra toba. La abundancia de este material, singulariza la
propia arquitectura popular, al ser utilizado profusamente en la edificación. Mientras el primer cuerpo
de los edificios está construido en mampostería caliza, buscando un mejor aislamiento de la
humedad, los pisos superiores presentan un aspecto más uniforme y cuidado debido a la utilización
de la piedra toba, en forma de sillares. La porosidad y ligereza de esta piedra, junto a su facilidad
para ser trabajada, la convierten en un material muy apropiado tanto para la construcción de muros
como para el relleno de entramados de madera.

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La estrechez del valle no deja lugar al terrazgo. Tan sólo algunas pequeñas huertas se sitúan
a la vera del Ebro. Tradicionalmente, los campos de cultivo se han localizado en un nivel superior al
pueblo. Concretamente en la paramera circundante, único espacio abierto y llano susceptible de ser
labrado a pesar de las limitaciones climáticas y edáficas. El lugar, conocido como las eras de
Orbaneja del Castillo, cuenta con una serie de chozas de piedra. Estas construcciones, de planta
circular o cuadrada, construidas en mampostería caliza y con falsas cubiertas abovedadas,
constituyen uno de los más interesantes conjuntos de arquitectura popular de la provincia burgalesa.
Servían de granero y lugar de abrigo en el que poder resguardarse, en caso de tormenta.
Dentro del núcleo, el espacio de mayor amplitud corresponde a la boca de la Cueva del Agua,
por lo que, desde sus orígenes, el manantial ha ocupado en Orbaneja un lugar central y protagonista.
Sobre un espigón rocoso, al pie de la fuente, se sitúa una casa fuerte que pudo pertenecer a los
marqueses de Aguilar. Otros edificios singulares son la Casa de los Canes y la Casa de los Pobres.
La primera recibe este nombre por haber reutilizado canecillos románicos en su decoración. La Casa
de los Pobres, antiguo hospital en el siglo XVI, cuenta con soportal de madera y un elegante
entramado de piedra toba. En cuanto a su organización interna, es uno de los ejemplos más
primitivos de la comarca. Consta de una planta baja con cuadras y la superior con un amplio espacio
de cocina sin campana, recocina y estancias de habitación. Desde la original plaza, compartimentada
por el cauce del manantial, se puede ascender por un empinado camino hasta alcanzar una cornisa
natural desde la que admirar el grandioso paisaje del cañón del Ebro. Frente al apiñado caserío, la
margen derecha del río aparece coronada por un descomunal conjunto de estructuras calcáreas
naturales que, desde la lejanía, asemejan ruinas. Es uno de los ejemplos más espectaculares de
modelado kárstico dentro del cañón. Efectivamente, el relieve ruiniforme resultante evoca formas
fantásticas, que asemejan ruinas, retazos de un castillo inexistente que el imaginario colectivo ha
perpetuado en el topónimo del pueblo.

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Historia:

En Orbaneja del Castillo convivieron durante siglos mozárabes, cristianos y judíos. De la
presencia de estos últimos y su famosa aljama tan sólo queda el recuerdo en algunos nombres de
calles. Este lugar fue elegido por los Caballeros Templarios para levantar el Convento y Hospital de
San Albín, encargado de ofrecer albergue y protección a los peregrinos del Camino de Santiago. Se
trataba de una ruta alternativa al denominado camino francés, que pasaba por San Martín de Elines y
Santa María de Cervatos. Asimismo, los Reyes Católicos concedieron a esta distinguida aldea el
título de Villa, por lo que sus habitantes quedaron exentos del pago de impuestos.

Información obtenida de www.wikipedia.org/ www.pueblos-espana.org y de mi experiencia personal.

Sonia